>>> Jacob estaba saliendo del mar de La Push (zona donde vivía él) todo mojado, sacudiendo los rebeldes y hermosos cabellos que tenía y dedicandome una ancha sonrisa y una mirada que me hizo sentir en el paraíso...
...Pero entonces siento un débil pero a la vez feróz aullido detrás de mi, me doy vuelta y no había nada, simplemente plena oscuridad, vuelvo a la vista hacia el mar para ver a MI Jake pero lo único que ví era un lobo enorme del cual parecía tener rabia, ya que burbujas salían de su boca y de golpe se asoma y salta sobre mí<<<
En ese mismo instante me desperté, había sido una de mis peores pesadillas, pero era obvio, el miedo y amor que le tenía a Jacob se mezclaban y aparecían en mis pesadillas... el amor se reflejaba en el deseo que le tenía al verlo dedicarme una de esas sonrisas y esas miradas suyas, y el temor al ver al licántropo tratando de atacarme. Lo cierto es que le tenia miedo que algún día se saque de casillas y que sin querer me hiera, ya que los hombres lobos, no sé si sabían, son de cierta forma, más fuertes que los vampiros... pero... ¿y yo? era semi-vampiro. ¿Qué hacia si un día se abalanzaba sobre mi porque lo hacía enojar... sin poder controlarse? Y luego mi vida... ya no sería vida. Y él no creo que sea tan fuerte como para sufrir por mi muerte, y menos como para saber que él me mato. Se suicidaría por el arrepentimiento y amor que me tenía.
En ese momento la voz de mi madre interrumpió mis pensamientos:
- Renesmee, hija mía, ven aquí a tomar tu desayuno. Debes ir ya al colegio.
No me dí cuenta del hambre que tenía hasta que mi estomago me lo indico con un fuerte gruñido.
- Si, ahi bajo - le respondí a mi madre.
Baje a la cocina, no había nadie, solo mi madre haciendome... huevos y tocino. Mmm... rico.
Yo era la única que le daba uso a la cocina porque todos los demás se iban de caza, y de vez en cuando yo tambien. Pero mis padres preferían que yo comiera comida humana y no de vampiros. Era lo mismo.
La sangre me gustaba, pero nunca dije que la comida humana no. Me gustaban ambas, aunque me inclinaba más hacia mi lado vampírico, pero salí a mi madre en eso del auto-control, y así podía evitar mis ansías de tomar sangre y comer adecuadamente como un humano y así ser algo normal.
Tomé mi desayuno y apenas me lo pregunté a mi misma en mis pensamientos mi padre me lo respondió:
- Si hija, vendrá a buscarte y llevarte al colegio Jacob - se rió entre dientes.
Me reí con él, si había algo que no resistía era la risa contagiosa de mi padre.
Las agujas del reloj corrían por poco, y ya se habían hecho las 7, 15 am.
Esperé 5 minutos más y se escuchó el timbre.
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